Ana, una chica de San fernando que superó su gran obsesión.

  Ana asistió a mi consulta de psicología en San Fernando, Cádiz sin saber qué le ocurría. En la primera sesión me contó que cada vez se encontraba más desanimada y triste, y que sentía una ansiedad que le impedía llevar la vida que ella deseaba. Me contó que siempre había tenido sus manías, pero que tras fallecer su madre, estas manías fueron controlando cada vez más su vida: Ana limpiaba su casa profundamente cada día con productos tóxicos, no podía tocar el mando de la tele o su móvil sin un pañuelo, tiraba cada vez más cosas de su casa porque pensaba que podían contaminarle… y así un sin fin de obsesiones y manías que le generaban un profundo malestar. Ana padecía un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Pensaba de manera obsesiva e irracional que su casa estaba contaminada y que esto iba a terminar matándole. Esa manera de pensar le generaba un profundo miedo y una fuerte ansiedad. Para evitar esos sentimientos desagradables, “se obligaba” a realizar compulsivamente este tipo de conductas y rituales, lo que le liberaba temporalmente del malestar, pero que no hacía otra cosa que agravar el círculo obsesivo en el que había caído. Juntas identificamos qué le ocurría, el por qué de su trastorno y en qué consistía. Así, comenzamos a trabajar: yo, le doté de las herramientas necesarias para enfrentar su trastorno. Ella, empezó a utilizarlas y a mantenerse firme y fuerte ante las obsesiones y la ansiedad. No se trata de un trabajo sencillo, por supuesto. Las personas que padecen este trastorno sufren mucho y necesitan de constancia y esfuerzo para superarlo. Hoy, Ana, ha conseguido salir del círculo vicioso en el que se encontraba y poder llevar la vida que ella desea. Ana ha conseguido que no sean sus obsesiones la que dirijan su vida, si no ella misma. Hoy puede salir de casa siempre que quiere sin tener que limpiarla antes de manera compulsiva, puede disfrutar y dedicar tiempo a los suyos como siempre había querido. Hoy, Ana es la persona que siempre quiso ser…   Psicóloga Esmeralda Vázquez Conchas. Directora del Centro psicológico Integra. Tfn: 856 580 978 – 619 951...

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7 errores que cometes y que conducen a tu hijo al fracaso

La pasada semana cayó en mis manos un artículo que abogaba por priorizar la educación emocional en los niños, por encima de los contenidos de Mates, Lengua o Historia. No es que estos últimos no sean importantes, pero me hizo pensar y preguntarme: ¿de qué sirve que un chico sepa muchas ciencias o letras si no es feliz? Como ya he mencionado en anteriores artículos, la felicidad no está en hacer gran un viaje, tener mucho dinero en la cuenta bancaria o tener un móvil de última generación… todos conocemos personas que tienen estas tres cosas y muchas más y no son felices. La felicidad está en ti, en la manera en la que te hablas, en cómo percibes las cosas… Pues bien, en este artículo quiero indicarte, los errores en los que NO debes caer como padre o madre para que tu hijo consiga ser inteligente a nivel emocional y enfrentar la vida de la mejor manera posible: 1.- Acudir a su auxilio demasiado pronto: si cuando tu hijo está en apuros, sales a su ayuda sin permitirle que él mismo idee formas de solucionar el tema, estarás limitando el desarrollo de su habilidad de resolución de problemas. De manera inconsciente él aprende que detrás está siempre papá o mamá para sacarle las castañas del fuego, por lo que cuando deba enfrentarse a la vida adulta, sentirá frecuentes miedos y una elevada inseguridad. 2.- No ser consecuentes: observo cómo muchos padres se sienten culpables por no atender a tiempo completo a sus hijos, por decirles “no” a un capricho determinado o por premiar a un hijo y no a otro. Debes educarle en la frustración, ya que es una emoción natural y humana que deberá afrontar en la vida. Si no le acostumbras a ello desde la primera infancia, lo pasará mal, pero que muy mal en la edad adulta. 3.- Confundir inteligencia con madurez: una cosa es que su hijo tenga un alto cociente intelectual, y otra es que sea maduro o inteligente a nivel emocional. A tu hijo puede dársele muy bien los estudios y sacar unas notas brillantes, pero a la hora de afrontar su vida, sufrir en exceso. Sería ideal que observaras a los niños de su edad y si concluyes que tu hijo se muestra más infantil o inmaduro, puedes probar a darle más autonomía, independencia y poder de decisión. 4.- Evitarle todos los riesgos: es cierto que a veces nos rodean peligros, pero es curioso cómo ciertos padres tienen una lupa ficticia para identificarlos, que además les hace ver un pequeño riesgo, como el verdadero acabose para su hijo. Un niño debe afrontar ciertas situaciones complicadas, como un conflicto con amigos o compañeros, llorar por su primer amor o caerse y hacerse daño cuando es pequeño. Si le evitas vivir ese tipo de situaciones, no le ayudas, todo lo contrario. Estás criando a un niño con miedos, baja autoestima y puede ser que hasta insolente en el futuro. 5.- “Endiosar” a tu hijo: es un grave error transmitirle constantemente lo listo, bueno y guapo que es. Él es especial para ti, pero en la clase o en la calle es un niño más. Por lo que debemos acostumbrarle al elogio, pero también a la crítica constructiva y hecha con cariño. Es bueno hacerle esperar, que entienda que lo quieres incondicionalmente, pero que no siempre es la prioridad absoluta en el mundo, ya que en el futuro tampoco será así. 6.- No reconocerle tus errores del pasado: si quieres que aprenda a reconocer sus errores y a normalizar que como humanos, todos vamos...

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¿Cómo puede cambiar el yoga tu vida emocional?

Como sabemos, el mundo es cuestión de modas; modas que no aportan nada y modas de las que podemos aprender y extraer esa parte beneficiosa. Pues bien, a colación de ésto, quería hablaros de una práctica milenaria que cada vez realizan más personas en el mundo, debido a sus beneficios físicos, mentales y espirituales: el Yoga. Como psicóloga, me centraré en los beneficios de esta práctica a nivel emocional y psicológico. El yoga, además de un ejercicio, es un estilo de vida para muchas personas, ya que su práctica implica ejercicio físico, pero también hábitos saludables, una alimentación sana y una visión ética y espiritual de la vida. Por ello, muchas personas comienzan a mejorar su calidad de vida no sólo en aspecto físico sino también en el mental y emocional. Algunos de los beneficios psicológicos que el yoga puede aportarte son los siguientes: – Mejora el sueño: el Dr. Murali Doraiswam, autor de un estudio de la Universidad de Duke, concluyó tras la revisión de más de cien trabajos sobre el yoga, que al practicarlo, aumenta la producción de serotonina en nuestro cuerpo y ésto ayuda a que la persona duerma mejor. – Reduce el estrés: las exigencias de la sociedad actual ¡y las propias! hacen que frecuentemente vayamos estresados y en una dinámica de corre, corre… pues bien, varios estudios demuestran que el yoga reduce los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. Por lo que, visto de otra manera, ¡el yoga puede funcionar como un ansiolítico natural! – Alarga la vida y previene ciertas enfermedades: diversos estudios han comprobado que la meditación y el yoga aumentan el tamaño de una parte de los cromosomas relacionada con el envejecimiento, el desarrollo de ciertas enfermedades y la muerte. Así pues, se ha probado que practicar yoga sólo quince minutos al día, produce cambios bioquímicos en este área del cerebro, y por lo tanto, en el envejecimiento y el desarrollo de ciertas enfermedades degenerativas. – Mejora el humor y el estado de ánimo: me alegra anunciaros que se ha confirmado que el yoga mejora los niveles de serotonina, una de las hormonas relacionadas con que las personas padezcamos ansiedad y depresión. Así, tras diversos estudios, se concluye que si practicas yoga, tus niveles de ansiedad se reducirán, pero también mejorarás si padeces depresión o si eres una persona que se obsesiona con ciertas cosas. Aquí podemos decir que el yoga actuaría como un antidepresivo natural… Aunque de ninguna manera quiero que creáis que, como psicóloga, estoy en contra de la farmacología para los trastornos psicológicos. Para nada, todo lo contrario. De hecho, cuando observo que un paciente puede tener un desajuste químico cerebral y que sus emociones pueden estar claramente relacionadas con ello, aconsejo acudir al médico especialista para que le indique el tratamiento pertinente. – Mejora la concentración: una reciente investigación publicada en The Journal of Physical Activity and Health indica que la práctica de veinte minutos diarios son tan beneficiosos a nivel cognitivo, que se observan mejoras en la memoria, en el aprendizaje, los tiempos de reacción, la concentración y la capacidad para resolver problemas. – Ayuda a mejorar las relaciones sexuales: por si fuera poco todo lo anterior, recientes estudios confirman que el yoga incrementa la satisfacción sexual, ya que cuando la persona lo practica, mejora la elasticidad y la flexibilidad del cuerpo y fortalece los músculos de la pelvis. Además, como vimos antes, al reducirse el estrés en la persona, aumenta el apetito y el deseo sexual. Parece que todos son beneficios ¿no? ¿por qué no probarlo? Además de lo anterior, si os...

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¿Quieres caer bien a todos? 7 consejos para conseguirlo.

  A lo largo de mi vida, me he preguntado numerosas veces qué tienen ciertas personas que suelen caer bien a todos o casi todos. Esa típica persona que lo llena todo con su presencia y que cuando llega al grupo, se centra la atención en él o en ella. Pues bien, el secreto de esa persona es tener seguridad en sí misma y una buena autoestima, las cuales suelen ir acompañadas de unas excelentes habilidades sociales. Esas habilidades sociales de las que te hablo, no es que tengas que nacer con ellas, sino que puedes aprenderlas a lo largo de la vida. Es cierto que desde la infancia, podemos observar a ciertos peques con un desparpajo que parece ser innato, una excelente capacidad para relacionarse y caer bien a niños y mayores. Sin embargo, en otros muchos casos, rasgos como el pesimismo, la timidez o la inseguridad, nos generan miedos que nos llevan o evitar ciertas situaciones sociales y así limitarnos la posibilidad de entrenar adecuadamente nuestras habilidades sociales. Por todo ello, y dado que a algunas personas les cuesta mucho afrontar ciertas situaciones, os dejo 7 sencillos consejos que podéis empezar a practicar desde ya. 1. Da una buena primera impresión: los estudios muestran que cuando conocemos a una persona, tardamos unos siete segundos en formarnos una primera impresión de ella, así que es muy importante que en este primer momento mostremos una postura relajada, una amplia sonrisa, o demos un buen apretón de manos si es el caso, pues estos gestos nos aseguran dar una buena primera impresión. 2. No quieras ser el centro de atención de manera inadecuada: hay personas que, erróneamente, buscan conseguir la atención de los demás de manera poco habilidosa, como por ejemplo, haciendo bromas constantes o chistes malos, que lejos de acercarnos a la gente, en ocasiones, nos alejan. Debemos pensar que hay personas que toleran mal las bromas o que cierto tipo de humor de manera constante puede llegar a cansar. Las personas habilidosas socialmente no necesitan hacer esto. Ellos consiguen la atención de los demás, pero por ser como son y por la seguridad en sí mismas que transmiten. 3. Atento a tu lenguaje corporal: al final de todo momento social, lo que recordamos es cómo nos sentimos cuando pasamos un rato con tal persona, si el recuerdo es grato, se vuelve a por más. Para ello, debemos hacer sentir cómoda a la persona, con una postura corporal relajada y orientando nuestro cuerpo a ella. 4. Dirígete a la persona por su nombre: cuando te presenten a alguien, intenta recordar su nombre y, a lo largo de la conversación, dirígete a él de esta manera. Esto hará que la persona te perciba más cercano y amable. 5. No juzgues: cuando nos mostramos abiertos a escuchar a quien que nos expresa sus sentimientos o sus vivencias, hacemos más probable que vuelva a hacerlo en un futuro. Cuando mostramos una actitud  cerrada o juzgamos lo que nos cuenta, hacemos menos probable que esa persona se sienta cómoda abriéndose con nosotros. Piensa a quién le cuentas tú tus problemas o reflexiones,… seguro que es una persona ante la cual no te sientes juzgado. Aprende de ello y no cometas el error de juzgar. 6. Sé auténtico: es verdad que a veces nos suceden cosas que hacen que nos cambie el humor. Esto puede llevar a que tratemos a las personas de manera inconsistente y que cuando piensen en acercarse a nosotros no sepan qué esperar, les desconcertamos. Para evitar esto, intentemos ser constantes en el trato a los demás, aunque hayamos tenido un mal día. A pesar de...

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Cambios en tu vida ¿Cómo afrontarlos?

En este artículo me gustaría explicar a todos cómo afrontar los cambios que nos trae la vida sin quererlo o queriendo. Cuando terminamos un relación, empezamos un trabajo nuevo, empezamos a vivir solo etc… tenemos que mentalizarnos para iniciar un nuevo ciclo, ya que cualquier cambio (se para bien o para mal) nos produce un miedo a lo que pueda suceder. El miedo es una emoción que debe estar siempre con nosotros, ya que gracias a dicha emoción, nuestro cerebro nos prepara a nivel fisiológico para poder luchar y no morir en el intento. Pero cuando esa emoción se nos escapa de nuestras manos, entonces empezamos a sufrir ansiedad por las anticipaciones sobre las situaciones que nos puedan ocurrir. Yo siempre le digo a mis pacientes que es muy normal sentir ese miedo y que deben experimentar las sensaciones que nos provocan pero ¡OJO!, no debemos entrar en el ciclo vicioso de la obsesión ya que nos creará mucho daño y nos limitará al aprendizaje (sea negativo o positivo) que nos brinda día a día la vida. Así pues, os voy a dejar algunos puntos clave para que trabajéis en ellos y así los cambios no os sea tan terribles como solemos percibir: Mirar hacia el frente: es una de mis frases favoritas. No debemos evitar nuestros miedos ni pensamientos irracionales, debemos afrontar nuestros miedos y no darles la importancia que realmente le damos en ese momento. Pensar que cuando tenemos miedo a ese cambio, nuestro estado anímico es bajo y solemos DRAMATIZAR las situaciones. Busca apoyo: no tengáis miedo a expresar vuestros miedos a dichos cambios, sobre todo si esos cambios no eran esperados. Todos sabemos que existe un periodo de adaptación y debemos respetarnos y escucharnos para no frenar nuestros sentimientos. Permitiros llorar y que alguien os de consejos, es bueno que os sintáis empatizados con los demás. Ser positivos: Cuando hablo de ser positivos no me refiero a que lleguéis a un estado de euforia y no temáis a nada sino más bien NO ANTICIPAR las cosas que os pueda pasar. La típica pregunta que nos hacemos ante los cambios son: ¿y sí no sale bien?, ¿y si……?. El ¿Y SI? es una distorsión cognitiva que nos puede pasar factura y hará que nos convirtamos en una persona ansiosa. Visualizar la situación: en el caso que no podamos luchar contra el ¿y si…?, mi consejo es que visualicéis lo peor que os pueda pasar y darle la solución más racional posible. Recordar que cuantas más soluciones tengamos hacia el problema mejor respuestas le daremos en sí ya que si una no sale bien probaremos con la siguiente, y por probabilidad alguna cuajará. Así pues, a modo de conclusión, Todos los cambios nos crean incertidumbres pero esa incertidumbre es solo un aprendizaje más que nos hará más fuerte para afrontar otras tempestades. Fco. Isaac Quirós Rojas, Psicólogo Sanitario, Colegiado...

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10 ingredientes secretos de una vida feliz

En consulta, suelo explicar a mis pacientes las pautas que debemos llevar a cabo para sentirnos bien emocionalmente, con una sencilla metáfora: si queremos cocinar un plato que nos salga bien rico, deberemos añadir los ingredientes indicados y seguir cada uno de los pasos que indique la receta. Si por el contrario, añadimos ingredientes al azar, no ajustamos las cantidades y no seguimos la receta, nuestro plato estará muy lejos de lo que pretendíamos en un principio. Pues bien, basándonos en esta metáfora, os dejo los pasos a seguir para cocinar la receta de vuestra felicidad ¡No olvidéis ajustar bien las cantidades y mezclar bien a fuego lento! Agregamos una buena alimentación: es esencial que sigamos una dieta variada y sana, que nos aporte vitalidad y energía para afrontar nuestra rutina diaria. 8 onzas de sueño: los estudios demuestran que cuando no descansamos adecuadamente, nuestro estado de ánimo se resiente, podemos padecer ansiedad, nos mostramos irascibles con las personas que nos rodean y tenemos dificultad para aprender conceptos nuevos, ya que nuestras facultades mentales se enlentecen. Así pues, el sueño es uno de los elementos fundamentales de nuestra receta. 3 cucharadas de ejercicio: activarnos realizando cualquier tipo de deporte, mejora nuestro estado de ánimo, nos libera de la ansiedad, aumenta la autoestima e ¡incluso mejora nuestras habilidades mentales! estos datos los dan los últimos estudios, que concluyen, además, que hacer ejercicio es más saludable y contribuye a mejorar el estado de ánimo incluso más que los fármacos destinados a tal efecto. Dos pizcas de relaciones sociales: compartir actividades con la familia y los amigos (cuando ello nos resulta agradable) es una terapia en sí misma. Debemos rodearnos de personas con las que nos sintamos identificados y que nos valoren. No olvides que el ser humano es sociable por naturaleza. Otro tanto de organización: planificar nuestro tiempo, anotar las tareas pendientes, tachar las cosas realizadas y, en general, organizar nuestra vida, nos permitirá sentirnos más eficaces, mejorar la autoestima y evitar estresarnos o saturarnos. En este punto de la receta, estaría genial agregar una dosis de “agenda”. 1 kg. de tolerancia: en ocasiones, las cosas que queremos o esperamos de la vida o de las personas que nos rodean, no ocurren. Aparecen obstáculos en el camino y nos frustramos. Debemos aprender a ser flexibles, a ser más tolerantes con nosotros mismos y con los que nos rodean, pues de lo contrario, viviremos estresados y tensos. Un puñado de ocio: siempre aconsejo a mis pacientes disponer de un abanico de actividades pasivas y activas para poder realizar dependiendo de las circunstancias, que contribuyan al bienestar y que nos hagan desconectar y salir de la rutina. Para mi, personalmente, este es un ingrediente fundamental en la vida y que yo misma pongo en práctica. 150 gr de relativización: prueba a “restar importancia” a todo aquello que sabes que sueles magnificar. A veces, nos ocurren cosas que nos parecen terribles, nos repetimos lo horrorosas que son y esto nos genera un estado de malestar y ansiedad. Todo depende del diálogo que mantengamos con nosotros mismos. Quita importancia a todo aquello que puedas. 1 litro de agradecimiento y risas: los estudios aseguran que cuanto más demos las gracias, más nos estaremos centrando en las cosas positivas que nos pasan y que, además, cuanto más riamos, mejor será nuestro estado anímico y más energía positiva desprendemos ¡Riámonos pues! Me encantan los anuncios publicitarios en los que todos sonríen por la calle. El mundo sería mucho más bonito y agradable así. Unas gotitas de presente: tú puedes elegir mirar hacia adelante o hacia atrás. Tener miedo...

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