EL PAPEL DEL PSICÓLOGO

Actualmente, existen aún muchos tópicos sobre la figura del  psicólogo y, lo que en otros países se da con total normalidad, en el nuestro, en ocasiones, lo vemos vergonzoso o extraño. Son muchas las personas que piensan que aquel que acude a la consulta de un psicólogo es porque está “loco”. Este hecho, me inclino a pensar,  proviene de una desinformación o información errónea de lo que realmente es o hace un psicólogo. Por ello, el objetivo de este artículo es despejar esas dudas y corregir esos pensamientos sesgados.

El psicólogo es un profesional del ámbito de la salud dedicado al estudio del pensamiento, emociones y conducta humanas. Según la OMS, “la salud” se define como un estado de bienestar físico, psicológico y social. Por lo tanto, el abordaje de la enfermedad se debe hacer desde la triple perspectiva  bio-psico-social.

La labor del psicólogo va encaminada a mejorar las respuestas adaptativas de la persona a su entorno. Así, entre sus funciones, destacan la evaluación, diagnóstico y tratamiento del problema por el que se demanda ayuda.

Algunas personas, al identificar un problema que les produce un malestar clínicamente significativo, se plantean acudir a un psiquiatra o a un psicólogo. Me consta que muchas de ellas no saben qué diferencia a un profesional de otro: el psiquiatra es un médico (licenciado en medicina), cuya especialidad es la psiquiatría y por tanto, su punto de vista del problema se centra en la parte orgánica o física. Analiza el trastorno, estudia los síntomas y aplica un tratamiento, que suele ser farmacológico, aunque utiliza también otros tratamientos. El Psicólogo no es médico, sino licenciado en Psicología y aborda el problema desde un punto de vista mental, por lo tanto no receta medicamentos. Su labor consiste en la evaluación, diagnóstico y tratamiento del trastorno. Aclaremos esta explicación con un ejemplo: cuando una persona tiene una depresión y acude a un psiquiatra, le recetará un fármaco destinado a calmar sus síntomas y poder llevar una vida cotidiana normalizada. El psicólogo, centrará su atención en las circunstancias y los antecedentes del problema: trabajo, amigos, hobbies, familia… buscando la modificación de los elementos que puedan estar produciendo o intensificando la problemática. Son campos parecidos que pueden, y desde mi punto de vista, deben complementarse, pero que tienen algunas diferencias que hacen que en unas ocasiones sea necesario solicitar la ayuda del psicólogo y otras la del psiquiatra. Sea como sea, es necesario que la sociedad se dé cuenta de que es muy importante acudir a estas consultas cuando se tienen problemas, y sin miedo, porque pueden aportar una calidad de vida mucho mejor a la persona. Al igual que vamos al médico sin nos duele la garganta, ¿por qué no vamos al psicólogo si tenemos problemas a los que no podemos darle solución por nosotros mismos?

 

Mente sana

 

Por otra parte, hoy día son muchos los ámbitos de intervención del psicólogo. Los encontramos en colegios, centros de salud, asociaciones, hospitales, laboratorios…con un fin común: el bienestar de la persona.

A la hora de elegir un psicólogo debemos tener en cuenta la corriente seguida por éste. La orientación y formación de un psicólogo puede que modifique el curso del tratamiento del paciente. Un terapeuta psicoanalista aborda los problemas de diferente manera que un cognitivo- conductual, por ejemplo. Así,  debemos informarnos de cuál es la corriente terapéutica que mejor puede adecuarse al tratamiento de nuestro problema.

En conclusión, debemos confiar en la profesionalidad de todos lo psicólogos que nos encontramos al servicio de la población y dedicamos nuestras vidas a la formación teórica y a la experiencia de cara a la persona, que pasa por un momento complicado de su vida. Lo lamentable, es que cuando nos encontramos en uno de estos momentos, en muchas ocasiones, carecemos de motivación para afrontar el problema debido a nuestra desconfianza en los profesionales de la Psicología, a los tópicos antes mencionados o simplemente, por desgana. A todas esas personas que se sientan identificadas con estas palabras, les animaría a levantarse y dirigirse al teléfono sólo con el fin de informarse de lo que un psicólogo podría hacer por ella…

 

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